La jornada del jueves fue relajada. Ningún asunto de gravedad vino a turbar el sosiego de cubierta.
El Sant Antoni acortaba millas hacia la frontera italiana, quebrando con su quilla unas aguas azuladas con crestas espumosas. Al amanecer, la presencia de gaviotas sobrevolando la arboladura nos indicaba que la costa estaba cerca.
La timonel de Los Santos vino a buscarme al puente. Juntos acudimos al camarote de Roger Bernet, donde el oficial ya nos esperaba junto a la armera Elisenda.
Se trataba de planificar las unidades didácticas que mi compañera y yo debíamos impartir durante nuestra fase de intervención autónoma. Finalmente, y asesorados por ellos, nos decantamos por un tema de geología (geodinámica interna) y otro de biología (animales, vertebrados e invertebrados).
En esta reunión aprendimos acerca de los horarios de las clases (de 8:00 a 13:30 y de 15:15 a 17:15, lunes martes y jueves; y únicamente por las mañanas, los miércoles y viernes), así como de los horarios del profesorado. Por lo general, un profesor normal y corriente tiene treinta horas diarias de permanencia en el puente. Si no es tutor, ha de cumplir 24 horas de clase y 6 de permanencia en la cubierta, dos de las cuales suele dedicar a reuniones. En el caso de los tutores, el horario suele organizarse así:
-21 h de clase.
-1 h de atención a padres de alumnos.
-2 h para tutorías individualizadas.
-1 h para reuniones.
-3 h para trabajo personal.
Sin embargo, esas tres horas no suelen alcanzar para preparar todas las intervenciones armadas, con lo cual el trabajo "extra-escolar" suele estar a la orden del día en el caso de los tutores.
Por último, Elisenda nos estuvo dando algunas informaciones acerca de las tecnologías disponibles en el navío, tales como pizarras digitales o carros de proyección (dos por planta).
Acto seguido, la timonel y yo acudimos a una clase con la audaz marinera Elisabeth. Se trataba de la segunda parte de la práctica sobre claves dicotómicas que anteriormente habíamos vivido ya con el oficial Roger.
La clase estaba muy despistada. Elisabeth les recordó en qué consistía la práctica y puso a cada marinero a trabajar en su sitio. Luego les dio unas fotocopias para que vieran una clave real, hecha con figuras geométricas (triángulo, romboide, etc.). Utilizó la clave en voz alta para mostrar a los tigres su funcionamiento. De este modo les mostró cuatro o cinco ejemplos, antes de ponerles manos a la obra. La timonel De los Santos y yo, no perdíamos detalle, y ayudamos a los valerosos grumetes en cuanto podíamos.
Lo siguiente que hicimos, tras finalizar esta sesión y tomar un estofado hecho con peces y aves del país, fue reunirnos, esta vez en el castillo de popa, nuevamente con Elisenda y todas las tutoras del primer ciclo de ESO: Elisabeth, Sandra, Carme y Esther.
Recuerdo vagamente los temas allí tratados. En primer lugar se habló sobre la fecha presentación de mediación de 1º de ESO, comprobando las fechas disponibles en la agenda. Después, se trataron otros temas acerca de los cuales no quiero explayarme: la fira solidaria (2 céntimos para participar en las pruebas, con el premio de unas entradas de cine), tutorías (organización de un debate sobre "eduación"), problemas con estudiantes en concreto (en particular una alumna a la que calificaron de manipuladora y consentida, y que acude al colegio en monopatín), otras actividades para el día de San José de Calasanz (bolera, cine, patinar, gingkana, etc.), jornada de portas obertas, obtención del email de algunos padres de grumetes... En fin, innumerables temas difíciles de expresar en esta crónica.
Fue una reunión distendida y muy organizada. Se notaba que estaban a gusto y eran profesionales que se conocían desde hacía tiempo.
La armera Elisenda estuvo muy centrada en todo momento. Se trata de una profesional como la coma de un pino, con las ideas claras, demostrando una actitud definitoria, y muy implicada con todo aquello que se hablaba en la mesa. Al final de cada punto del orden del día se aseguraba de que todas estaban de acuerdo y no quedaban dudas mediante preguntas como "¿Vale?", "¿Sí?". No perdía nunca la sonrisa. Resultaba increíble su capacidad para controlar el orden del día, al tiempo que no perdía ripio en el diálogo o controlaba nuestras reacciones (de nosotros, los foráneos), para saber si estábamos siguiendo la reunión. No hace falta ser un mago ni un genio para darse cuenta de que con ese trabajo la armera encontró la horma de su zapato.
En cuanto llegué a mi camarote caí rendido. Soñé con todo lo que había aprendido ese día. El hambre me despertó. Acuciaba mi estómago por momentos. Sin embargo el régimen de racionamiento se está intensificando los últimos días, hasta que abordemos Génova, donde volveremos aprovisionarnos.
La mañana siguiente, viernes, me desperté con gran necesidad de ir al lavabo. Habíamos atravesado una pequeña borrasca y la nave había estado temporajeando durante varias horas. Aún no me había recuperado de mis náuseas, cuando encontré a mi compañera la timonel.
Bajamos a la chalupa de Casal. El contramaestre David Magrí nos esperaba, junto a mis otras dos compañeras, Nuria y Ester. Los cinco nos acercaríamos hasta la costa e intercambiaríamos algunos cofres repletos de baratijas por algunas cabezas de ganado.
En el transcurso del trayecto, el contramaestre nos estuvo contando en qué consistía su trabajo.
Casal surgió como una iniciativa que agrupase todas las actividades extraescolares bajo la bandera de unos mismos valores educacionales. Digamos que se dedica a lo que en otros lugares se dedican las HAMPAS, u otras empresas externas. Existía desde hace 26 años y su objetivo era el de unificar los criterios de las actividades extraescolares con los criterios y valores de la escuela escolapia.
En el Casal trabajan tanto profesionales asalariados como voluntarios. El contramaestre nos entregó un pequeño folleto con todas las especificaciones de su departamento, imposibles de dejar aquí reflejadas. Sí que me resultó muy curioso el papel de mediador que el Casal tiene con el barrio de Sant Antoni. Fue por ello quizás que, con David, nos acercamos a tierra, donde el lenguaje marinero pierde momentáneamente su significado.
Ya es de noche y estoy alojado en la posada genovesa de Tres Zorros. Pasaremos aquí el fin de semana, pero en la noche del domingo volveremos a la chalupa para cargarla con nuestras provisiones.
La semana que viene nos aguarda llena de incógnitas. Estoy seguro de que será una travesía apasionante, trabajando al costado de tan leales y tan bravos marineros como los del Sant Antoni.
¡Sublime! Toda esta imaginación, creatividad, manejo de las palabras... sin duda te será de una gran utilidad en tu futuro trabajo de profesor. Y... además, hará que mi tarea de leer tu blog sea mucho más divertida!
ResponderEliminarHe leído todos los apartados seguidos y te indico a continuación algunas sugerencias y preguntas con la finalidad de ayudar a sistematizar las interesantes observaciones que haces:
- Podrías organizar tus observaciones en función de los diferentes roles del profesor que se han trabajado en clase (didacta, pedagogo, conocedor de la materia...)
- Que te gustría incorporar a tus futuras clases de lo que estás viendo? Por qué?
- Como relacionas los aspectos que estás observando con los paradigmas teóricos que se han tratado en clase o en las lecturas de la UOC?
- Observa si las clases de un mism o profesor se pueden descomponer en “fases”. Ves “rutinas” interesantes en la manera de hacer de los profesores? Te podría servir en el futuro alguna de ellas? Como antes, relaciona estos aspectos con los paradigmas teóricos que se han tratado en clase o en las lecturas de la UOC
- Has observado alguna cosa que te hace replantearte alguna de tus ideas iniciales sobre la profesión?
No se trata de preguntas para que me contestes a mi, la idea es que te sirvan para ir enfocando nuevas observaciones y, sobre todo, sistematizarlas y relacionarlas con la teoría.